Abril 1990/Julio 2004
Y despierto y descubro que estás mudo. Y no me entristezco, ni me asombro; ni siquiera enloquezco.
Excitada, sintiendo la adrenalina en mis venas, salto de la cama, abro las cortinas y coqueta (sí, muy coqueta) te sonrío. Estás paralizado. Y mudo.
Me visto y salgo a comprar sedas, [...]