Esta “incursión literaria” de go public surgió como un desafío terapeútico. Pero se transformó en un desafío de vida. De mi vida, para ser más exacta.
Sí, porque de ser una comadre que escribía para ella, unos cuantos cercanos y lo más allá que había llegado en su contacto con el “público” era en los talleres literarios… me transformé en una “escritora”. ¿Por qué? Porque mis “lectores desconocidos” decían cosas a partir de mis cuentos: opinaban, compartían emociones, recuerdos, preguntaban… qué sé yo. Se generaba un diálogo. Supongo que al publicar un texto de la manera tradicional (que es lo que cualquier escritor quiere) este intercambio quedaba trunco, ya que sólo aquellos que lograban una gran fama podían contactarse con sus lectores. Este medio electrónico genera un contacto casi inmediato, instantáneo con el “público”. Y para ser honesta: es aterrador!
Cada vez que aparecía una opinión me daba mucho nervio, cada vez que veía “en estos momentos hay 27 personas visitando su blog” me daba vergüenza… Quería huir! No quería saber, ni leer, ni nada. Quería esconderme en una caja y borrarlo todo. (Bueno, no en balde, boté dos veces mi blog).
(Texto en desarrollo…)